Gabriel Pérez: “Me emociona profundamente saber que músicos de categoría conocerán mi obra”

Gabriel Pérez: “Me emociona profundamente saber que músicos de categoría conocerán mi obra”

‘Bidaia’ se estrenará el miércoles 24 y el viernes 26 de mayo, en el Teatro Pompeya de Villa Alemana y en el Foyer del Teatro Municipal de Viña del Mar, respectivamente.

 Gabriel Pérez Ibacache es un joven santiaguino, que combina la música, con sus estudios de Derecho. Y que gracias a la participación en el III Concurso de Composición de la Orquesta Marga Marga está a punto, de que su pieza ‘Bidaia’ para orquesta de cuerdas y timbales, se estrene en concierto.

“Nací en Febrero de 1997, soy hijo de los polos. Me crié en Estación Central, comuna de reivindicación política y cultural, en Santiago; pero estudié toda mi vida en el Instituto de Humanidades Luis Campino, en Providencia, seno de la clase socioeconómica media-alta”, comenta Pérez.

Hijo de una profesora de lenguaje y terapeuta y de un ingeniero-empresario, nos cuenta sobre su acercamiento al mundo musical. ”Toda mi vida vacilé entre los libros y la música, entre leer y escuchar, escribir y cantar. Tuve mi primera guitarra a los 10, interpreté por primera vez a Francisco Tárrega a los 12, más tarde estudié violonchelo y piano, compuse mi primera gran obra a los 14 años y a esa misma edad tuve mi primer trabajo audiovisual”, rememora el compositor.

Estudios

“Entré a la Universidad de Chile a estudiar Composición del 2014 hasta el 2015; pero siempre había querido estudiar Derecho, así que decidí cambiar mi rumbo. El 2016 entré a Derecho en la Universidad Alberto Hurtado. El 2017 viajé a Escocia para explorar nuevas posibilidades y ahora regresé para seguir como estudiante de la misma carrera y ayudante de la cátedra de Filosofía.”, recuerda el compositor.

Gabriel Pérez se formó con profesores como Marisol Candia, Nelson Campos, Edgardo Cantón, Karina Glasinovic, Aliocha Solovera, Rafael Díaz, Silvia Sandoval, Jorge Martínez, Pablo Ríos. Ha participado en coros, compuesto distintas bandas sonoras, estrenado varias obras y participado en festivales.

Pérez cuenta cómo fue su interacción con la Orquesta Marga Marga, “Mi primer acercamiento con ellos fue escuchando obras de jóvenes compositores chilenos, algunos amigos míos. También había compartido en un par de ocasiones con músicos de esta Orquesta y por ello no dudaba de la calidad musical de la misma”.

¿Qué es “Bidaia” (para timbales y orquesta de cuerdas)?

“Bidaia” es una palabra del Euskera que en Español significa “viaje”. ¿Por qué Euskera? Siento cierto grado de cercanía al pueblo vasco, pero más allá de eso, el Euskera es una lengua única, ancestral, trasciende a distintas generaciones. Cuando la compuse estaba pensando en los contrastes de lo humano a lo largo de la existencia humana, pensé en esta historia humana como un viaje, que nos dirige a algún lado, pero no sabemos dónde. Pensaba en el viaje como dos dualidades, una dualidad es la del mundo interior, representado por el ‘melodismo’ y el mundo exterior, representado por la imitación de un tren en marcha, a veces se sobrepone una dimensión y a veces la otra. La otra dualidad es lo trágico de la adversidad en las dificultades de la vida y la superación colectiva humana a esas adversidades, el estado de liberación, donde el ser humano encuentra la redención en lo efímero de su existencia.

Queda poco para que la Orquesta Marga Marga estrene su obra ¿Qué sensaciones tiene?

Me emociona profundamente saber que músicos de categoría conocerán mi obra. Creo que la música conecta mundos, conecta a las personas, me hace feliz que conocerán algo de mí, de mi mundo, y que al mismo también escucharé algo de ellos, de su mundo.

¿Qué tipo de música escucha?

Me gusta mucho la música impresionista: la escucho en el metro, en la calle, en mi pieza, mientras estudio, mientras camino, etc. Ravel es mi favorito, también me gustan post-románticos como Prokofiev, R.Strauss, creo que mi obra tiene mucho de este último, pero mezcla cosas que ninguna relación tienen con él. Escucho Phillip Glass y minimalistas, también compositores como A. Casella y O. Respighi, compositores de película como Dario Marianelli y James Horner. Hubo un tiempo en el que estuve muy obsesionado con la música folclórica balcánica, con los coros femeninos; y otro tiempo en el que me obsesioné con el jazz, con Kurt Rosenwinkel y Avishai Cohen. Me gusta la música de colores, de sensaciones.

Una de los primeras obras que recuerdo haber escuchado de una orquesta es el Réquiem en Re Menor de Mozart, así fui acercándome paulatinamente a la música y posteriormente a mi narración personal. Primero con compositores españoles de guitarra romántica, luego con clásicos, Mozart, Beethoven, después Tchaikovsky, Borodin, Prokofiev, cuando conocí  a R. Strauss mi mundo explotó, con Phillip Glass me pasó lo mismo, pero cuando tuve mis primeros acercamientos a la música de Ravel, todo lo anterior parecía diluido y anticuado, no recuerdo obra que me emocione más y que disfrute más que ‘Daphnis et Chloé’, de Ravel. No obstante de que cada uno de los anteriores haya influenciado de una u otra forma en mi forma de ver la música, de vez en cuando hago ciertos guiños a sus obras. También, lo que escucho no se agota en la música europea o foránea en general, suelo escuchar compositores jóvenes chilenos y con entusiasmo pienso que Chile está gestando a grandes músicos, el problema que le veo es que se le da muy poca visibilidad al artista chileno, que el ambiente laboral e inclusive académico es sumamente hostil, habiendo pocas oportunidades de estrenar, de poder subsistir por medio de la composición -aunque no solamente en la composición- y que esas oportunidades suelen ganarlas los mismos, dificultando que surjan nuevas caras.

 ¿En qué está trabajando actualmente?

Es complicado mantenerme trabajando musicalmente y al mismo tiempo estudiando una carrera completamente fuera del ámbito de la música -con todo lo que eso conlleva-, por lo que cuando tengo algún tiempo suelo ir al piano y componer cosas pequeñas. De vez en cuando surge algún proyecto importante y como suelo hacer todo a última hora, termino trasnochando el día anterior a la entrega para luego llegar a clases y seguir con otra disciplina. Me entretiene, así mantengo despierta mi mente, que no significa que esté bien, lo sé.

Siempre he pensado que las personas son muy complejas y nadie tiene por qué encasillarse, ni en un área, ni en un estereotipo, ni nada que vacíe de contenido a la esencia de las personas, que son únicas y bellas. Me gusta pensar que en un comienzo de la historia humana las disciplinas no estaban tan especializadas y por eso, se mezclaban unas a otras constantemente; por lo mismo siento que deberían estar conectados de alguna forma estos mundos que la gente ha tendido a pensar son irreconciliables; hablo del Derecho y la Música, por citar un ejemplo.

¿Qué tiene en carpeta?

Me gustaría cultivar algo en varias disciplinas, siempre estoy pensando sobre qué voy a escribir en mi próxima investigación jurídica, sobre qué voy a componer, etc. y siempre hay algo que me interesa de disciplinas que no he explorado, así que no sé dónde termine investigando. El año pasado estuve escribiendo sobre la determinación simbólica de los símbolos patrios -y con ello el Himno Nacional de Chile- y sobre por qué y qué significaba que la Constitución Política de la República mandara en su inc. 1 del art. 22 que “todo habitante de la República debe respeto a Chile y a sus emblemas nacionales”. Así la lírica bélica, la estética europea de la música institucionalizada, entre otras apreciaciones sobre el himno, permiten entrever que hay bastantes cosas por hacer y por revelar. Ahora continuo con ésta y otras investigaciones y junto con ello estoy escribiendo un poema sinfónico que me gustaría estrenar a final de año, pero que por ahora tiene un futuro incierto.

Gabriel_Simon

Entrevista: Mariela Puebla Verdugo.